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e-learning como herramienta de fidelización
Posted on June 12th, 2009 No commentsHe tenido la oportunidad en los últimos años de diseñar y seguir varias experiencias de e-learning dirigidas a médicos. Todas ellas, efectivamente, promovidas por la industria farmacéutica.
Evidentemente el objetivo de la industria es fidelizar a los prescriptores y para ellos utiliza todas las armas a su alcance.
¿Y son los médicos receptivos al e-learning? Mi experiencia dice que rotundamente sí, aunque cumpliendo determinadas condiciones.
La primera es que efectivamente sirva para su desarrollo profesional. Eso quiere decir que la formación tiene que ser acreditada.
La segunda es que sea útil. Es decir, que tenga aplicación directa en el corto plazo. Sobre todo cuando estamos hablando de médicos de atención primaria.
Y la tercera es que sea sencilla y amena. Cursos cortos, interactividad y uso intensivo de multimedia.
¿Sencillo? ¿Aunque a veces fácil de olvidar? -
Curso de ventas
Posted on June 4th, 2009 No commentsDice la teoría que en función del tipo de habilidad a adquirir, las estrategias de aprendizaje son distintas. Así, no será lo mismo una habilidad conceptual, el uso de una herramienta o un cambio actitudinal. Para las actitudes en fundamental la motivación, como puede observarse en el vídeo. Sobran las palabras.
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e-learning, ¿e-marketing?
Posted on December 30th, 2008 No commentsEl gran reto de las organizaciones es conseguir que la formación redunde en beneficios para el negocio. Pero también debe redundar en beneficios para el empleado. Si no los compartimos, difícilmente el empleado va a estar motivado a realizar la formación.
La teoría parece que nos la sabemos todos, pero en la práctica la formación es algo que está ahí, que todos los directivos dicen que es necesaria, pero que pocos realmente creen en ella. En definitiva, que si no fuese por las subvenciones las empresas de formación estarían, en su mayoría condenadas a desaparecer.
En medio de esta creencia general, aparece el e-learning. Al principio las empresas están muy escépticas. Luego, algunos directivos ven una excelente manera de taparle la boca a los sindicatos poniendo un montón de cursos en la intranet (o aún peor, mandándolos en CD) y esperando que las personas se formen por su cuenta, con poca ayuda y, por supuesto, en sus horas libres. Como todos sabemos, la tecnología, mal utilizada, puede hacer bastante daño.
Empezamos a entrar en la tercera fase, donde parece que tanto proveedores como clientes nos estamos dando cuenta de que el e-learning es una herramienta que, bien utilizada, permite hacer cosas inviables de otro modo.
En primer lugar, ¿cuál es la formación que las empresas están demandando? La directamente aplicable a las tareas diarias de los empleados. ¿Y los empleados? Aparte de la que les permita progresar profesionalmente,
aquélla que les permita hacer su trabajo mejor y, a ser posible, en menos tiempo.Creo que si la formación se enfocara desde la empresa con mensajes del tipo: “Vamos a darte las herramientas para que hagas tu trabajo más rápido y así puedas irte a casa a la hora” o ”Vamos a ayudarte a vender más para que consigas tus objetivos y consigas tu bonus”, la motivación de los empleados sería otra.
Aunque todos estamos de acuerdo en que el que no quiere no aprende, esto probablemente se hace más evidente cuando utilizamos e-learning. En primer lugar, porque somos conscientes de que es muy difícil obligar al alumno a aprender desde la distancia. En segundo lugar, porque los registros que quedan en la plataforma de e-learning dejan bastante más claro que en una clase presencial si el alumno ha aprendido o no.
Por eso, creo que tenemos que tener claras algunas obviedades para que esto funcione:
- El aprendizaje tiene que tener un objetivo claro y compartido por alumno y empresa. Si al alumno no le interesa no aprenderá y si a la empresa no le interesa le pondrá todas las trabas posibles para que no dedique tiempo a ello.
- La tecnología tiene ventajas que hay que utilizar con sentido común. Eso quiere decir, que el beneficio que produzca debe ser compartido por la empresa y el empleado. Fundamentalmente:
- Permite ahorro de tiempo para el alumno, lo cual debe ser un beneficio compartido con la empresa, pero no una excusa para que el empleado trabaje más
- Permite mayor flexibilidad, lo que debe permitir una mejor gestión del tiempo del alumno, no que aprenda en sus horas libres
- Permite llegar a más alumnos, lo que significa que todo el que necesite una formación debería poder disponer de ella
- Permite personalizar mucho más el aprendizaje, con lo que supone de ahorro de tiempo y esfuerzo para el alumno
- Permite un despliegue más rápido, lo que significa que pueda llegarse a los alumnos adecuados en el momento en que lo necesiten
Se ha hablado mucho de plataformas de e-learning, pero, ¿no hemos aprendido durante muchos siglos sin plataforma? Los contenidos en algunos casos se han “endiosado”: ¿es que acaso no hemos aprendido con libros, y algunos muy malos, sin ilustraciones y mucho menos interactividad? El diseño del plan formativo, la tutorización, desde luego son importantes. ¿Pero, qué es lo más importante para aprender? La motivación.
En conclusión, ¿cómo hay que plantear una acción formativa (“e” o no “e”). Pues creo que análogamente a como los expertos en marketing plantean el lanzamiento de un producto. Hay que analizar al consumidor, conocer sus necesidades, diseñar un producto adecuado, plantear una estrategia de distribución y diseñar un plan de comunicación que convenza al consumidor de los beneficios para él que tiene nuestro producto. Al
consumidor no se le puede obligar a que compre nuestro producto. Al alumno difícilmente se le puede obligar a que aprenda. A ambos hay que convencerlos.En la convicción está la clave del aprendizaje. Creo que es el marketing el que nos puede dar las herramientas para hacerlo un éxito.
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Sencillos consejos para evitar un e-learningfiasco
Posted on December 4th, 2008 No commentsSeguramente cualquiera podría escribir este post, ya que se trata de utilizar el sentido común. O quizá se requieren unos cuantos años de experiencia peleando con tecnología y usuarios.
En cualquier caso, me ha parecido interesante exponer estas sencillas ideas para que cualquier sepa al menos distinguir un buen curso de uno regular, malo o muy malo.
1. Un alumno motivado aprenderá con cualquier cosa, uno desmotivado no aprenderá nada. Nadie nos puede obligar a aprender. Hay que asumir que un curso perfecto no funcionará si al target no le interesa.
2. Menos es más. Sí, sí, eso dicen los publicitarios. Hay que pensar en la audiencia. Si podemos contar algo en 1 pantalla o en una línea, no utilicemos 10. O al menos demos la oportunidad al alumno de salir en cualquier momento habiendo aprendido algo.
3. Si tiene que ser así de largo, al menos evitemos el empacho. En pildoras se digiere mejor.
4. ¡LA USABILIDAD! El alumno no puede pasarse horas aprendiendo cómo va el curso. Simplificar la interfaz al máximo y hacerla intuitiva.
5. Pensar en el proceso de aprendizaje del alumno, no en el contenido. Un diccionario no es un recurso para aprender una lengua, es un instrumento de referencia. Mejor ejemplos y casos para ilustrar y reflexionar, contar historias. A partir de ahí generalizar.
6. ¡Acción! El alumno tiene que tomar decisiones, interactuar. Una vez por minuto como mínimo.
7. ¡Feedback! Cada vez que responde a una pregunta, tiene que recibir una felicitación o un consejo.
8. Enriquecer y variar los recursos ayuda. Si combinamos texto, audio, vídeo, animaciones, etc., será mucho más atractivo. A veces el presupuesto no da para mucha producción, pues echemos imaginación.
9. Apoyo al alumno. Por muy bien hecha que esté, la tecnología no está exenta 100% de problemas. Demos una opción de soporte (un foro, un chat, …). Un problema resuelto es siempre un alumno agradecido.
10. Todo es mejorable. Pidamos feedback a los alumnos para que nos ayuden a mejorar. Así realmente se produce buena formación.



